FOTO: Procesión de Corpus Christi con el Santísimo Sacramento por las calles de Medjugorje

FOTO: Procesión de Corpus Christi con el Santísimo Sacramento por las calles de Medjugorje

En la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo —Corpus Christi—, el jueves 4 de junio, el visitador apostólico con carácter especial para la parroquia de Medjugorje, el arzobispo Aldo Cavalli, presidió la celebración eucarística en el altar exterior de la iglesia Santiago Apóstol, tras la cual tuvo lugar la procesión de Corpus Christi con el Santísimo Sacramento por las calles de Medjugorje.

Numerosos sacerdotes concelebraron la Santa Misa, y al inicio de su homilía Mons. Cavalli explicó que desde hace siglos la solemnidad de Corpus Christi se celebra en jueves para dar testimonio, con fe y profunda vitalidad espiritual, y recordar el Jueves Santo, cuando Jesús celebró la primera Eucaristía.

«La definición de la Eucaristía se remonta a los mismos comienzos y es exactamente la misma que sigue vigente hoy en el Catecismo de la Iglesia Católica. La Eucaristía es la presencia del Señor Jesucristo. Una presencia verdadera. Una presencia real. Una presencia sustancial. En cuerpo, sangre, alma y divinidad. Bajo las especies del pan y del vino», afirmó Mons. Cavalli. Luego continuó explicando que, por la acción del Espíritu Santo y por las palabras pronunciadas por Jesús en la Última Cena, el pan y el vino ya no son simples cosas, sino que se convierten en la presencia real y verdadera de Jesucristo bajo las especies del pan y del vino.

«Siempre lo repito porque es algo tan significativo y elocuente. El párroco de Ars escribe en su diario que nadie iba a la iglesia. Pero una noche entró un campesino. Era un hombre analfabeto y cubierto de tierra. Se sentó al fondo de la iglesia y miró el sagrario. Durante una hora, dos horas, mantuvo su mirada fija en el tabernáculo», dijo el arzobispo Cavalli. El párroco le preguntó a aquel campesino qué estaba haciendo, y él respondió: «Yo lo miro a Él y Él me mira a mí».

El arzobispo Cavalli señaló que siempre recuerda esta historia cuando piensa en el Mladifest, cuando en agosto llegan a Medjugorje entre 40.000 y 50.000 jóvenes que participan en la Santa Misa vespertina y en la adoración.

«En completo silencio, 50.000 personas. Él me mira, yo lo miro a Él. Él me habla, yo le hablo a Él», concluyó Mons. Cavalli en su homilía.

Después de la Comunión tuvo lugar la procesión de Corpus Christi por las calles de Medjugorje, que regresó nuevamente al altar exterior, donde los fieles permanecieron en silencio y adoración ante el Santísimo Sacramento. Al final, la bendición con el Santísimo fue impartida por el vicario parroquial de Medjugorje, fray Josip Stanić.

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